Detente

Todos los días eso dice mi mente, detente. Aún no es tiempo. Así tengo deteniéndome desde que ese día lo corrí de mi casa, desde ese día que descubrí que ya no había nada más que costumbre y chingos de recuerdos.

Detente me digo otra vez, me detengo, respiro. Estoy cansada, agotada de los hombres, de sus palabras, sus falsas promesas y su falta de valentía. ¿Por qué esperar tanto tiempo y decirme que soy todo para él? ¿por qué cuando uno no quiere ellos están parados, sin moverse y como si tú fueras un ser superior? ¿por qué no ser claros desde el día cero y dar todo de sí o alejar y soltar de una vez por todas?.

Los dejo a un lado. Me detengo en mi punto medio, ese donde sólo estoy yo. Arreglo lo interior de mi casa física, creo otra vez mi cuarto propio, uno más mío, más intimo donde sólo estoy yo, mi privacidad, mis manías. y mi manera de ser en toda su expresión. Me detengo en la ventana, veo las gotas caer con tanta fuerza, no se detienen, a veces quisiera ser una gota de lluvia, y fluir sin forzar nada, sin forzar a nadie.

Me fuerzo para no sentir, me caigo en picada otra vez. Hago ejercicio para conectarme con mi casa, mi cuerpo, otra vez, estoy en mí. Olvido a los otros y permanezco, me detengo y me siento.

Quiero correr y nunca parar, quiero sonreír de verdad, quiero tantas cosas que a veces no sé lo que quiero.

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