Regreso a clases esencial

Poco a poca regresamos a un nuevo reto, necesario y sobre todo indispensable. Durante dos años en diferentes lugares di clases en línea, en las piernas siempre tuve a mi hijo, aunque sea un niño grande, él estaba siempre escuchando. No sé si aprendió algo, no sé si le gustaba; pero él prefería mi cuarto que se convirtió en oficina, escuchaba, reflexionaba e incluso se impactaba. Cuando había llantos y silencios incontrolables.

El fin de semana fui a comprar los útiles escolares, me encontré al director de la escuela de mi hijo, me dio felicidad, porque a mi hijo le gusta su escuela y anhela volver. Mientras buscaba los pocos materiales que me solicitaron, escuché comentarios despectivos hacia nosotros los docentes, es súper triste que la sociedad nos consideren flojos, sin quehacer o se molesten porque en fin de semana no contestamos nuestro celular.

A nosotros los maestros nos quitaron nuestra privacidad. Nuestro hogar se convirtió en una escuela, nuestro celular al de un médico en donde teníamos que estar disponibles todo el tiempo. También, nos convertimos en investigadores privados, porque no localizábamos a nuestros alumnos, desaparecían, aparecían y al final, encontramos a todos.

Siento un nudo en la garganta, manejo y en el alto estoy en el limbo, en ese donde sobrepensar está. Brinco y mi corazón se acelera, es un migrante como yo, le digo «me asustaste», él súper apenado me dice «mami, bonita discúlpame por favor». Después sentí calma, y dejé de pensar. Pensar a veces no es la solución sino actuar. Les cuento esto porque así veo los chats con los padres de familia de mis alumnos, las justificaciones, pretextos y demás están súper presentes para no hacer lo que les toca.

Sí, a los padres de familia nos toca llevar a nuestros hijos a la escuela, estar al pendiente de que se bañen, coman, y hagan lo básico para que un ser humano sobreviva, o viva. Depende de cómo se desarrolle su vida. No podemos seguir sin la escuela presencial, no puedo soportar más días con mis alumnos llorar frente a la pantalla o que no puedan pararse de la cama. La educación es esencial, por favor, lleven a sus hijos a la escuela.

Por último, pienso en la muerte, en el Covid (y todas sus variantes), en el cáncer, en mis muertos y en los de los demás. Hoy, dejo de pensar, disfrutemos el momento y tengamos precaución. Cuidémonos.

¡Buen inicio de clases!, todo saldrá bien.

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